Historia

 

“He creado un mundo de producción. Porque en tiempos de bonanza o de guerra he creído en mi país; pero sobre todo en su gente. Para el trabajador del campo, para el descamisado que en su hombro ha posado el racimo, para aquel que sufre en el anonimato, para ellos ofrezco también mi esfuerzo.”

Esteban Quirola Figueroa

 

Hablar de la historia del Grupo Quirola es hablar de la historia de su fundador, para ello presentamos un amplio estudio biográfico realizado por el doctor Rodolfo Vintimilla Flores.

El verde follaje de las lanzas inquietas de nuestras bananeras o el suave rumor de la fronda entre los cacaotales fueron el marco providencial para que en la entonces parroquia Pasaje, el 2 de septiembre de 1924, naciese a la vida don Esteban Quirola Figueroa, como uno de los 4 hermanos que germinarían sus padres, coincidiendo su fecha natalicia con los graves y arrebatadores sucesos naturales que trastornaron la vía normal de circulación de ese río Jubones.

Su infancia la alternó entre los trabajos agrícolas primerizos y la asistencia a la añorada escuelita parroquial. Entró pronto de lleno en la vocación de lo que permanentemente haría un culto vital inextinguible como ha sido su fe por el trabajo creador y positivo, especialmente en los campos de la agricultura y ganadería, donde su éxito de adelantado y visionario lo ha llevado hasta la comercialización internacional de sus productos en los mercados de ultramar.

Con el paso del tiempo contrajo nupcias con la respetable dama, señora doña Tarcila Lojas de Quirola, con quien ha procreado sus hijos: Beatriz, Estuardo, Alfonso y Lilian María, los que al momento le están entregando nuevas generaciones de nietos y bisnietos que dignifican y honran el respetable tronco familiar, cuyas raíces multiplicadas están buscando el futuro con la expansión de la cimiente echada en el campo propicio de un hogar orlado con sufrimientos pero también con grandes triunfos y logros que, cual corona de laureles, ciñe las sienes de quien, con su talento, abnegación y disciplina, ha logrado un destacado puesto dentro de la comunidad Ecuatoriana.

Con visión plausible y futurista en la década del 50 da escape a su explosiva energía creadora aplicada al desarrollo bananero y entonces libera esa generación de buenos Orenses que comienzan a despertar al auge bananero que con el Gross Mitchel levantan la visera de la exportación para los mercados de ultramar.

El Theobroma cacao cederá su puesto territorial para que las musáceas colmen el vientre de los blancos barcos que llegan a las aradas del Puerto Bolívar y Guayaquil en búsqueda del sabroso y exultante banano, cuya ricura se confundirá con paladares y lenguas extranjeras.

El sector ganadero también ha merecido el ímpetu creativo con la importación de reproductores extranjeros de las mejores razas tanto para lechería como para la producción de carne, que han sido debidamente aclimatados en las hacienda los Álamos y Secadal. Las ferias anuales que se llevan a cabo en Guayaquil y Machala han otorgado premios representativos a las unidades expuestas, contribuyendo así al mejoramiento de ganaderos nacionales, creando empleos y haciendo país.

El sector de cultivo del camarón en cautiverio ha sido una de las actividades donde con mayor ahínco ha demostrado la perseverancia y su talento para convertir miles de hectáreas de salitrales en prósperos centros productivos del crustáceo. Bajo Alto, Álamos y, particularmente, en la Isla Puná, se han establecido verdaderos emporios de trabajo, sumando a ellos la nueva siembra de cacaos híbridos clonales, de una gran producción y cuya propagación debe constituir una de las obligaciones ineludibles del Gobierno Ecuatoriano.

Esta es la cara de la medalla del trabajo, la producción y el diario convivir con la naturaleza y sus exultantes frutos, pero hay también la otra nobilísima y generosa actitud hacia los requerimientos más sentidos de las colectividades de Don Esteban Quirola, junto con su distinguida esposa y familia; han sabido conjugare las necesidades con el gesto, la aptitud y la palabra llenos de promesas cumplidas.

Distinciones de Don Esteban Quirola >>